La superficie de Venezuela que el
pasado 24 de febrero se convirtió en parte del llamado Arco Minero del Orinoco
es mayor que la que ocupan países como Bulgaria, Cuba, Islandia, Portugal y
Panamá, para nombrar sólo un puñado de naciones que no alcanzan los 111.843,70
kilómetros cuadrados que se ven afectados por el decreto 2.248 publicado en la
Gaceta Oficial 40.855.
El extenso territorio, que
fue subdividido en cuatro áreas al sur del Orinoco y que equivale al 12,2% del
territorio nacional, es descrito en el decreto firmado por el presidente
Nicolás Maduro como si fuera un nuevo mito de El Dorado en el que refulge no
solamente la promesa del oro, sino también la de minas de diamante, bauxita,
coltán, hierro, cobre, caolín, dolomita
y tierras raras.


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